(Asustada, se cubre con el mantelillo.) ¡Ay, hombre, por Dios, no mires... tapa!

(Marcos suelta la cortina.)

Antonio

Oye, Marquitos, se pide permiso.

Marcos

¡Pero si no he entrao!

Antonio

Tú, no; pero ¿y los ojos?...

Marcos

(Vuelve a mirar.) ¡Hombre, las niñas no pecan!