Peor. La otra tarde lo vi en el tranvía Delicias-Pacífico, pues iba en la plataforma delantera, dándose de bofetadas con doce pasajeros y una autoridad; todos los que caben. Excuso decirte que me tiré del estribo al suelo con la celeridad del rayo. Y como sé que me busca la oreja, porque soy su obsesión, yo no voy a ninguna parte, yo no salgo más que de noche, yo me veo, ¡y esto es lo más triste!... privado de ir a buscar a la Sole... ¡a la Sole!, que es para mí, ¿cómo te diría yo?, como el aire para el pez, como el agua para el ave, como el...

Marcos

Amos, don Antonio, por Dios, no se ponga usté baba, que precisamente a ese punto quería yo que llegásemos...

Antonio

¿A qué punto?

Marcos

(Severamente.) Al de esa... señora. ¡Don Antonio, es preciso que deje usté a esa mujer pa siempre!

Antonio

¿Yo?... ¿Qué dices?... ¿Dejarla?... ¡Ah, no, Marquitos, eso sí que no!... ¡Dejarla! Cuando la he querido tanto, tanto... que te voy a hacer una confidencia. ¿Te acuerdas, Marquitos, de las diez mil pesetas que me dieron en la casa de Andorra, y que yo guardaba para vuestra boda?

Marcos