¡Ella! Su argentino repique.
Marcos
Va a la calle.
Antonio
¡No podrás echarla, no! Ocúltate, óyela y comprenderás mi locura.
Marcos
Pues hombre, ni que fuese una sirena.
Antonio
Entra, espera y calcula.
(Marcos entra en el cuarto izquierda.)
¡Ella! Su argentino repique.
Marcos
Va a la calle.
Antonio
¡No podrás echarla, no! Ocúltate, óyela y comprenderás mi locura.
Marcos
Pues hombre, ni que fuese una sirena.
Antonio
Entra, espera y calcula.
(Marcos entra en el cuarto izquierda.)