Antonio

¡¡Un garbanzo!!...

Társilo

¡Un garbanzo!

Antonio

(Como recordando.) ¡Ah!, hará unos ocho días, sí; pues crea usted que es que no lo vimos, porque si no, no se extravía. Aquí los garbanzos, como no se metan bajo tierra, perecen.

Társilo

(Tratando de sonreír.) ¡Bajo tierra!... ¡Amos, que tie usté un humor!... ¡Estar en plena miseria y toavía con gana de chirigotas!... ¡Es frescura!

Antonio

No es frescura, señor Társilo; pero si no tomase las penalidades de la vida con cierta resignación, pues ya me había muerto.