Eso sí, desde niños. Ya ves, es padrino de esta. Y nos hemos querido siempre fraternalmente. Pero él tenía una cabeza algo ligera; tomó otros rumbos. Se dio a la vida alegre... Bullangas, juergas, qué sé yo. Y por eso es el único amigo a quien nunca se me ha ocurrido pedirle nada.
(Llaman a la puerta.)
Leonor
(Asustada.) ¡Ay, han llamado otra vez!
Antonio
¡Será el señor Társilo!...
Marcos
(Medroso.) ¡Caray!... Pues sí que sentiría yo, porque me pilla en casa ajena, y la prudencia...
Antonio
Mira a ver, hija.