Tor.
Pues Florita, su despiadada, su eterna rival de usted.
Mar.
¿Y qué decía, si puede saberse?
Tor.
Que no puede usted remediarlo, que desde que sabe usted que ella se casa, que se la come la envidia. Que por eso se han venido ustedes tan lejos.
Tito
Y que toda la vida se la ha pasado usted poniéndole dos luces a San Antonio, una para que le dé a usted novio y otra para que se le lo quite a las amigas.
Tor.
Pero que ya puede usted apagar la segunda.