Tito
¡Formidable, hombre, os digo que formidable!...
Pic.
Bueno, tú, pero yo creo que debías ir pensando en buscar una solución a esta broma, porque el pobre Galán, en estos quince días, se ha quedado en los huesos.
Man.
¡Está que no se le conoce!
Tor.
¡Da lástima!
Tito
Señor, ¿pero no era esto lo que nos proponíamos? Las bromas, pesadas, o no darlas.