«Los dientes menudillos,

los labios de la boca bermejos, angostillos.

La su faz sea blanca, sin pelos, clara e lisa.

Puña de haber mujer que la veas deprisa,

que la talla del cuerpo te dirá esto a guisa

e complida de hombros e con seno de peña,

ancheta de caderas; esta es talla de dueña.»

(Flora ha ido siguiendo el relato con gestos y actitudes que demuestran su identidad con los versos.)

Flora

El señor arcipreste parece que me conocía de toda la vida.