Pic.

Aparezco yo...

Tito

Siguiendo solapado y cauteloso sus pasos leves.

Num.

Leves para vosotros, para mí de pronóstico. Adelante.

Tito

Picavea, apelando a un recurso cualquiera, denota su presencia. Ella, sorprendida al verle, dirá: «¡Ah! ¡Oh!», en fin, la exclamación que sea de su agrado, y entonces éste, con frase primero emocionada, luego vibrante y al fin trágica, le da a entender en una forma discreta, que hace tiempo que la ama de un modo ígneo. Como Florita le ha visto muchas veces en los balcones del Casino atisbando sus ventanas, caerá fácilmente en el engaño, como cayó contigo. Y una vez conseguido esto, Picavea se manifiesta francamente rival tuyo. Le dice que te confió el secreto de su amor y que tú te anticipaste, traicionándole, y a partir de esta acusación, te insulta, te injuria, te calumnia... En esto, surges tú de la enramada, como aparición trágica, lívido, descompuesto, con los ojos centelleantes, las manos crispadas, y te increpa, le vituperas, le agredes... Suena un ¡ay!... dos gritos, y éste te da a ti cuatro bofetadas...

Num.

¿Cuatro bofetadas a mí? Encima de...