Marc.

Sí, no metas las piernas en el argumento.

Tito

Las amigas consolarán a Florita, nosotros convenceremos a don Gonzalo para que vuelva a dedicarse a la aerostación y se distraiga, y tuti contenti. ¿Eh, qué tal?

Man.

¡Estupendo!

Num.

¿Qué le parece a usted, don Marcelino?

Marc.

Mal, hijo; ¿cómo quieres que me parezca?... Ahora, que como yo no veo solución ninguna, lo que me importa es que termine pronto el engaño de estas pobres personas, sea como sea. Haced lo que queráis. (Vase izquierda.)