Gastritis tóxica por indigestión.
Gonz.
¡Ah!, ¿pero no es herida?
Arís.
No, no es herida, porque desoyendo mis consejos, en lugar de batirse, se fueron a almorzar al Hotel Patrocinio, y claro, les pusieron unos calamares en tinta que están los dos si se las lían. ¡Mucha más cuenta les hubiese tenido celebrar un duelo a muerte, como yo les propuse! A estas horas, los dos en la calle. ¡Pero calamares! ¡Quién calcula las consecuencias!... Son unos temerarios. ¡Le digo a usted!...
Gonz.
¡Ya, ya!... ¡qué gentes!
Arís.
Conque hasta luego; hágame piernas y no me olvide esa finta de estocada marchando, ¿eh?... Un, dos... a fondo. Rápido, ¿eh?... (Vase derecha.)
Gonz.