Y cada disparo avanzando cinco pasos.
Peña
Y en el supuesto desgraciado de que los dos saliesen ilesos, continuar a sable.
Lac.
Filo, contrafilo y punta; a todo juego, asaltos de seis minutos... uno de descanso, permitida la estocada...
Peña
¡En fin, que no había escape! Un duelo como para servir a un amigo.
Lac.
¡Oh, qué ira! ¡La primera vez que me sucede!
Peña