Gonz.
Sí, quizá es lo mejor. ¡Pero cómo va a llorar! ¡Ay, mi hermana!; ¡mi adorada hermana!
Marc.
¡Pobre Florita!
Gonz.
¡Qué amargura, Marcelino! ¡Ver llorar a un ser que tanto quieres, con unas lágrimas que ha hecho derramar la gente sólo para reírse! ¡No quiero más venganza, sino que Dios, como castigo, llene de este dolor mío el alma de todos los burladores!
(Telón.)
FIN DE LA OBRA