¡Angelito!

Man.

(Riendo.) ¿Queréis que le dispare un tiro en el oído para que se espabile?

Tor.

¡Qué gracioso! Sí, anda, anda...

Tito

(Deteniendo a Manchón que va a hacerlo.) Es una idea muy graciosa, pero para otro día. Hoy no conviene. Y como dice el poeta: ¡Callad, que no se despierte! Y ahora... (Se acercan.) Ved el reloj... (Se lo señala.)

Tor.

Las once menos cuarto.

Tito