¡Si Roma tuvo un Petronio, Villanea tiene un Trevelez!... ¡Digámoslo muy alto!
Gonz.
Nada, hombre, nada. Total un trajecillo higge faeshion, un chalequito de fantasía, una corbata bien entonada, una flor bien elegida, un poquito de caché, de chic... y vuestro afecto. Nada, hijos míos, nada. (Les abraza.) ¿Y tú, qué tal, Marcelino, cómo estás?
Marc.
Bien, Gonzalo, ¿y tú?
Gonz.
Ya lo ves; confundido con los elogios de estos tarambanas... ¡Yo!... ¡un pobre viejo!... ¡figúrate!...
Pic.
¿Cómo viejo? Usted es como el buen vino, don Gonzalo; cuantos más años más fuerza, más aroma, más bouquet.
Tito