D. Acisclo
Y usté, Eduarda, por qué no quie ser una miaja complaciente y...
Eduarda
(Con altivez.) ¡Basta de indignidades!... Déjeme usted salir.
D. Acisclo
(Con pasión.) Salga usté, pero no será sin que antes... (Intenta sujetarla para darla un beso.)
Eduarda
(Rechazándole.) ¡No, nunca!... ¡Socorro! (Le muerde la mano.)
D. Acisclo
(Retorciéndose de dolor.) ¡Rediez, qué bocao en el dedo! ¡Se me ha comido la yema!