Cesárea

¡Por una broma!... ¡Acisclo, parece mentira que tú, ¡¡tú!!, el dueño, el amo, el rey del pueblo, una persona de tu mando y de tu valer, un hombre al que too el mundo le tie miedo, que haces que se le mude la color a los más templaos... un hombre que causa un respeto que eriza, ahora, por esa tía cursi... ahí prendío como un murciélago!... ¡Si alguien se enterara!... ¡Si yo no tuviera prudencia!... (Levanta el pestillo, abre la puerta y deja en libertad a Acisclo.)

D. Acisclo

Mujer, los hombres semos hombres, Cesárea, y con esto ya está dicho que semos mu poca cosa... Salomón era Salomón, y en custión de faldas, u de lo que se llevase en aquel entonces, pues... ya te acordarás que sumó dos mil y pico... Y Napolión, con ser lo que era... pues... también se sumaba lo suyo... Conque uno, que es una meaja menos... pues, algún sumandillo...

Cesárea

¡Sumandillo, y llevas veintidós en lo que va de mes, y estamos a cinco!...

ESCENA III

DICHOS y MORRONES (Alguacil).

Morrones

(Segunda derecha. Desde fuera.) Ave María Purísima.