Alfredo

Sí, esperemos. (Pasea. Dan las tres en el reloj.) Las tres.

Pepe

No... no hagas caso del reloj hasta que se lo consultemos a la dueña del hotel, (Deteniéndole.) ni te sientes en la mecedora hasta que ella te diga cómo tienes que columpiarte.

Alfredo

¡Es curioso!

Pepe

Ya me ha dicho que me dará un cuaderno con instrucciones para usar el mobiliario sin peligro.

Alfredo

Verdaderamente en estos tristes pueblos españoles todo es extraño, temeroso, desconcertante...