Cazorla

(Que sigue disparando.) Celébrolo, e ipso facto...

Alfredo

¿Pero por qué no quiere usted aceptar? (Ofreciéndole su cigarro para que encienda.)

Cazorla

No, perdone usted, es cuestión personal. Veremos quién puede más. (Sigue disparando.)

Pepe

Convénzase usted que lo de hoy es mono.

Cazorla

¡Qué sé yo!... Pues como les iba diciendo, satisfechas mis dos encomendadas averiguaciones, deseo... y voy con esto a internarme en un campo absolutamente confidencial... (Acercan los tres las sillas sin levantarse para estar más juntos.) deseo decirles en nombre del señor Alcalde, que le disculpen esta primera visita que me encomienda a mí, compenetrado de la dificultad de los primeros pour parlers, dada la enojosa cuestión que les trae a esta villa.