Pepe
Pues dos mil pesetas, ¿no te lo digo?
Alfredo
¿Pero a qué vienen esas dos mil pesetas?
Pepe
Hombre, dos mil pesetas vienen siempre a una cosa agradabilísima.
Alfredo
Supongo que no tendrá usted la pretensión de quedarse con ellas.
Pepe
Te diré...