D. Alicio

(En tono de oratoria cursi.) Excelentísimo señor: mis nobles y queridos conterráneos. El Ilustrísimo Ayuntamiento de esta Villa, conjuntamente con el Casino de la misma, que tengo el honor de presidir, han organizado un banquete que a manera de modesto homenaje se ofrecerá mañana a este nuestro ilustre y preclaro huésped.

Pepe

(A un chico.) ¡Niño, deja las morcillitas!

D. Alicio

¡Ah, mis leales y queridos Villalganceños, los sentimientos patrióticos se exaltan ante las grandes y meritorias personalidades honra de la Nación!

Pepe

(A Alfredo.) (Me han tomado por un político. Lo que yo me figuraba.)

D. Alicio

Y mucho más, cuando el ciudadano integérrimo que nos honra con su visita, no es un político.