D. Acisclo

Ese rebajuelete.

Cesárea

¡Cazorla!

D. Acisclo

Ese. Que, míalo, (Riendo socarronamente.) no s’arrima una vez a don Régulo, que no le encienda el coraje.

(Para cumplir la indicación del diálogo, un momento antes se ve a don Régulo, inquieto, volver a su manía de dispararle a Ojeda, y a Anastasia y Cazorla que tratan de detenerlo.)

D. Régulo

(Exaltado de nuevo.) Sí, sí, tiene usted razón; luego se irán a Madrid ufanándose de habernos burlado y habernos escarnecido... y eso, no; de un caballero no se ríen esos... ¡Déjeme usted, lo mato!

Cazorla