Pero si yo me marchase, el pueblo... la gente... podrían decir...

Eduarda

¿Serías tú capaz de algo indigno?

Cristina

Antes me moriría, ya lo sabe usted.

Eduarda

Entonces... ¿no te temes a ti misma y temes a los demás? No vaciles, Cristina... vete a Madrid, cásate con Alfredo. Y ya ves que te lo digo yo, yo que cuando te vayas me quedaré sin tu tierno afecto y sin... (Vacila.) ¡Ay!... Pero la jaula, el clavo... ¡qué remedio! Alegremos la vida de los que nos enjaularon y bendigamos a Dios, hundiendo el pico en el alpiste cuotidiano... y perdona esta imagen pajarera y dolorida...

Cristina

Usted me da ánimos, doña Eduarda.

Eduarda