¡No puedes, porque hay algo peor!

Pepe

¿Peor que el cañamón?

Eduarda

Que mi marido cree que te correspondo y no me habla y me rechaza y me desprecia... Y vosotros, al fin, os iréis de aquí, os iréis para siempre; pero yo he de quedarme, ¿y cómo me quedo yo, infeliz de mí, si del corazón de mi esposo no se disipa la duda infamante?

Pepe

¿Y qué puedo hacer yo, para disiparle esa ridiculez?

Eduarda

Que le hables, que reivindiques mi honor, que le jures que es una calumnia...

Pepe