DICHOS y ALFREDO.

Alfredo

(Que entra lívido, descompuesto, con la americana rota.) ¡Ay, tío, ay, tío de mi alma!

Cristina

(Anhelante.) ¡Alfredo!

Pepe

¿Qué te ocurre?

Eduarda

¡Viene usted lívido!

Cristina