Dispénseme usted y que haiga entrao sin premiso, pero es que la cosa...

Pepe

¿Qué pasa?

Eustaquio

Don Sabino, el médico, que viene llorando que da compasión, con su hija de la mano y un lío de ropa, que ice que tie precisión de hablar con usté; que por Dios y que si pue usté recibilo.

Pepe

¿Que lo reciba yo?... ¿Al médico?... ¿Pero qué desea?

Eustaquio

Yo no sé, pero está el pobre que su alma se la parten.

Eduarda