Pepe

¡Señores!... (Vaya una carita que trae el del cañamón.) ¿Quiere usted dejar el junquito?...

D. Régulo

Gracias. (No lo suelta.) Es comodidad.

D. Acisclo

¿Qué, y qué tal y cómo les pinta a ustés por este pueblo, señor Ojeda?

Pepe

Pues nos pinta que ni Zurbarán, señor Alcalde. Esto es tan pintoresco como paradisíaco. ¡Un vergel!

D. Acisclo

Aquí otra cosa no tendremos, pero buena voluntá...