Cazorla

¡Ay, párate, Carlanca, párate, que no puedo más!

Carlanca

Y yo vengo con la lengua fuera; pero déjalo, no le hace que reventemos. ¡Hay que ponerlos sobre aviso, tien que saber la gravedad de la cosa!

Cazorla

¿Quién habrá sido el ladrón?

Carlanca

¡No sé, pero el que haiga sido, míalas, si no me las paga con su sangre!... Llamemos.

Cazorla

¡Ay, qué disgusto más horrible! ¡Ay, en cuanto se entere don Acisclo!...