Cazorla

(Lee.) «Aseguran que ese Ayuntamiento es una cueva de ladrones.»

D. Acisclo

¡Cómo ladrones!... ¿Pero dice ladrones?

Cazorla

Con todas sus letras. Mire usté. (Le muestra la carta.)

D. Acisclo

(Leyéndolo.) ¡Ladrones nada más!... ¡Digo, nada menos!

Cazorla

(Lee.) «El delegado que os envían, hombre enérgico y resuelto, ha prometido al ministro que, o le rendís cuentas hasta el último céntimo, u os trae a Madrid atados codo con codo.»