Higinio (Con ira creciente.)—A mí no me han hecho náa. Y sé lo que te pasa.
Nieves.—Tú dirás.
Higinio.—Pues lo que te pasa, Nieves, es que tú le estás haciendo cara a otro hombre; así, en plata.
Nieves.—¡Yo! (Levantándose asombrada.)
Higinio.—¡Tú! (Levantándose también, y cada vez con mayor energía.)
Nieves.—¡Mentira!
Higinio.—Verdá. Y si te has cansao de mí, me lo debías haber dicho antes, y no que me estás haciendo hacer un papel feo. Pero yo soy un hombre de bien, que te he querío con toda mi alma, y como no lo merezco, no te lo aguanto; ¡por éstas!
Nieves.—Tóo eso es mentira.
Higinio.—Es verdá. Y sé quién es. (Amenazador.) Y si esta tarde viene aquí ese tipo...
Nieves (Desafiando.)—Si viene, ¿qué? (Se oye gran algazara por el fondo izquierda, y vuelven a salir todos los grupos de principio de cuadro.)