¡Lo digo yo!
(Voces, aplausos, alegría, algazara.)
Hablado
Todos (Con mucha alegría.)—¡Olé!... ¡bien!... ¡bravo!... (Aplausos, risas, algazara.)
Bernabé.—¡Qué bueno eres, Hilario!... (Con entusiasmo.) Déjame que te incruste mi gratitú en una mejilla. (Le da un beso. Todos ríen.)
Hilario (Limpiándose la cara y rechazándole con cómica indignación.)—Amos, tonto.
Bernabé.—¡Que sí, señor; que esta felicidad, el pan, el porvenir, hasta la ropa, tóo se lo debemos a este hombre!
Paco (Con entusiasmo abrazando a Encarna.)—¡Ay, señor Hilario, qué favor me hizo usté a mí también, de acuerdo con su señora, el día que se les ocurrió esta tontería!
Bernabé (A Valentina.)—¿Pues y tú?... Ven acá... Diosa del Manzanares, que lo que has hecho tú por nosotros no te lo pago yo ni andando a gatas. (A Hilario.) ¿Me permites que la dé un abrazo?
Hilario.—Y cuarenta.