Dichos, Paco, Encarna, señor Cecilio, los Murguistas, Lavanderas, Vecinas, Vecinos, Todos. Josefa y Sole vuelven a salir colocándose en su puesto en la pila. Paco y Encarna salen delante riendo y bromeando.
Paco.—Padre, salimos con murga y tóo, porque queremos que vean ustés bailar al tío Pelele el... (Viene con Encarna a primer término derecha.)
Bernabé (Gravemente.)—Cállate, Paco.
Paco (Con asombro.)—¿Qué?
Bernabé.—Paco.
Paco.—¿Qué pasa? (Mirándolos a todos.) ¡Oye, pero qué caras!... (La gente queda parada en segundo término al fondo.)
Encarna.—Es verdá. ¿Qué sucede? ¿Qué es esto? ¡Tóos tan serios!...
Paco (Riendo locamente.)—¡Ja, ja, ja!... Calla, que ya caigo. ¡Tié gracia! Como antes le he dicho a tu padre que tenía gana de verlo serio, pues nos han preparao esa guasa para... ¡ja, ja, ja!
Encarna.—Es verdá... ¡ja, ja, ja! y qué bien lo hacen.
Paco (Cariñosamente.)—Y miá cómo s’han quedao, paecen unas feguras de celuloide.