ESCENA II

Se abre la puerta de la plaza y salen el señor Tobías, descompuesto, con la corbata deshecha, despeinado, el sombrero en la mano. Le trae sujeto por un brazo un joven Policía; le siguen dos Guardias de seguridad y tres o cuatro Individuos con la cabeza vendada, dos, Mujeres y un Hombre. Salen vociferando todos.

Hablado

Vendados.—¡A la cárcel!

Mujeres.—¡Granuja!... ¡Fuera!

Policía.—¡Eche usté adelante!

Tobías (Golpeando el suelo con el bastón.)—¡Pero por qué me se detiene a mí, que me se especifique!

Policía.—Porque ha golpeado usté a la gente.

Tobías.—No, señor. ¿De dónde? Lo que hay es que aquí, los denunciantes, han dirigido a la familia del matador, que es amiga mía, un insulto con música del Ven y ven, y eso no se lo aguanta un servidor ni al alcalde de barrio.

Policía.—¡A la Comisaría!