tonto será.
(Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan en medio de la escena, y Eulogio y Venancio a la puerta de la casa de la derecha, mirándose en actitud de reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa.)
Mutación
CUADRO SEGUNDO
El puente de Toledo la tarde de San Isidro.
ESCENA PRIMERA
Secundino
Secundino.—Pues, señor, llevo un cuarto de hora arrimao a la bola, y la Cirila sin venir. ¿Se habrá encontrao con el bruto ese del asistente?... ¡Le tengo una tirria a la tropa!... Porque ya se sabe, el comercio y la melicia semos de lo más rivales que hay... en lo que toca a las criadas; porque, claro, un paisano, por mucho que quiera, no pué salir de un saqué, bien mezclilla, bien de cuadros, y los melitares tienen el aquel del uniforme. ¡Digo! Pues si me pusiese yo un casco con llorón de cerda, guerrera ajustá, mi pantalón de punto, mi media bota, mi sable, mis espuelas y un puro así, y me fuese a paseo a la plaza de Oriente, setenta y siete u setenta y ocho niñeras con pasión de ánimo a la primera vuelta... Pero, claro, con este traje, tóo lo más que las causo es itericia. Gracias que la Cirila tié un pupilaje pa distinguir a la juventud comercial, que me río yo... Esta tarde nos columpiamos, y la voy a dar unos vaivienes en un columpio de esos que dicen: “¡Ay, qué gusto da el mareo!”, que va a ser la descoyuntura. ¡Calla! ¡Ella! ¡Allí viene!... ¡Cirila! ¡Cirila!