Torrija.—¡Mialá, por allí va!

Pérez.—¡Ya la he visto!... ¡Con la niña y el Secundino!... ¡Mardita sea su estampa!... ¡So infiela!... Pero mialás: ¡si esta tarde no corre por esa Pradera más sangre que cañamones dan por catorce pesetas... aunque sea mala comparación, que sí lo es!...

Torrija.—¡Calma, ten calma!

Pérez.—¿Calma yo?... ¡Mardita sea mi suerte, si no cojo a ese hombre y hago un triple asesinato con él solo!... ¡Mardita sea la!... (Yéndose.)

Torrija.—¡A éste le va a perder el carácter! (Vanse.)

Mutación


CUADRO TERCERO

La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes, «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación extraordinaria.

ESCENA PRIMERA