Ignacia.—¡Por Dios, Isidra, no te exaltes ni te sofoques!

Matías.—¡Ten cachaza, Isidra, ten cachaza! Y ya que hemos hecho la burrá de venir, mucho cudiao, porque tengo a Epifanio detrás de las orejas.

Voces.—¡Aquí... aquí!...

Ignacia.—¿Qué es eso?

Todos.—¡Bravo! ¡Bravo!

Justa.—¡Un organillo! ¡Ya hay organillo!

Todos.—¡A bailar! ¡A bailar!

Matías.—¡El baile! ¡Ya me ha entrao escalofrío!

Uno.—¡Venga ya, señor Paco!

Paco.—¡Ahí va el agua! (Empieza a tocar y bailan todos, quedando sentados el señor Matías, la Ignacia, la Justa y Juan en un lado. Isidra, sola, separada del grupo, en otro.)