Observaciones generales.
1.—Conformes están los modernos etnólogos en circunscribir las culturas aborígenes de la América del Sur, á la zona geográfica llamada Andina, que se extiende desde Chile y las Provincias Argentinas Mediterráneas, hasta más allá de las mesetas de Colombia. Las tribus de esta región llegaron antes del Descubrimiento á los grados superiores del barbarismo; formaron curiosos organismos sociales y construyeron curiosos edificios.
Fig. 256.—La primera representación gráfica conocida de los Aborígenes Americanos (Augsburgo 1497 á 1503).
En cambio, las tribus del Este de la referida Zona Andina, vivieron, salvo raras excepciones, en estado salvaje; construyeron sólo rudimentarias chozas, su vida social fué nula y su existencia física abyecta.
Estos evidentes contrastes nos autorizan á dividir en primer lugar las agrupaciones Sud-Americanas primitivas, en dos grandes Secciones Geográficas, la del Océano Atlántico y la del Pacífico[404], que estudiaremos separadamente.
La clasificación lingüística de la multitud de tribus que poblaron estas dos grandes Secciones ofrece dificultades insuperables. El irritante y extraordinario número de lenguas irreducibles desconocidas ó no estudiadas, su irregular distribución en el Continente, la facilidad de los movimientos emigratorios de las diversas tribus á lo largo de sus enormes vías fluviales, la natural inestabilidad y despreocupación de los primitivos colonos Europeos, etcétera, etc., han hecho hasta ahora infructuosos los admirables esfuerzos científicos de antiguos y modernos filólogos para establecer una clasificación exacta de las Sud-Americanas lenguas[405].
Fig. 257.—Niño Indio (Época actual).
Teniendo esto en cuenta, y con el único fin de sistematizar en lo posible nuestro estudio de la América Aborigen, adoptaremos la clasificación que de las tribus Sud-Americanas hace Brinton, fijando como siempre nuestra atención en aquellas agrupaciones tribales, más cuidadosamente estudiadas y de mayor interés por sus asociaciones históricas.