El segundo viaje de los Cabots consideróse en Inglaterra como un fracaso comercial. Lo encontrado no era seguramente el ensoñado Cathay, y aunque hablaron los Cabots de ricas pesquerías, los mercaderes de Bristol, que se enriquecían con las Islandesas, no consideraron conveniente armar nuevas expediciones. Por otra parte, el deseo de propagar el cristianismo en tierras de infieles, no era bastante para que Enrique VII se decidiera á seguir adelante en la empresa, y aunque tanto él como su sucesor Enrique VIII, otorgaron algunas patentes de navegación, el interés por los viajes á Indias decayó en absoluto y no volvió á surgir hasta que la Inglaterra protestante de Isabel, por razones políticas y comerciales, que en su lugar enunciaremos, decidió atacar á España en América, y destruir su supremacía en el mundo colonial y marítimo[530].
Fig. 380.—Monumento á Cristóbal Colón en Madrid.
Los Corte Real.
14.—Análogas tentativas á las de los Cabots en Inglaterra hicieron los hermanos Corte Real en favor de la corona portuguesa. Autorizados también estos pilotos por una carta patente (Marzo 12, 1500), hízose á la vela uno de ellos (Gaspar Corte Real), alcanzando "una tierra muy fría y de grandes bosques" que se cree fueran las costas occidentales de Terranova. En la primavera de 1501 hizo Gaspar Corte Real otra nueva expedición, de la que nunca volvió. De la correspondencia de Pascualigo y Cantino y del mapa construído por este último piloto, se deduce que Corte Real llegó en este viaje á la punta Sur de Groenlandia, derivando hacia el Labrador y visitando acaso las costas N. E. de los Estados Unidos. Miguel Corte Real equipó en Mayo 1502 otra expedición de tres buques para buscar á su hermano. Tampoco volvió. El Rey Don Manuel, condolido de la pérdida de sus navegantes, fletó dos carabelas (1503) para ver de encontrarlos. Fué inútil. Nunca pudo saberse cómo ni dónde perecieron. En recuerdo suyo todos los mapas portugueses dieron á Terra Nova el nombre de «Tierra de los Corte Real». Y esto fué lo único que durante siglos supo el mundo europeo de los navegantes audaces que perecieron en los lejanos mares septentrionales[531].