Fig. 103.—Arpón de dos puntas (Vancouver).

En los países cálidos y fértiles la Naturaleza le proporcionaba pródigamente y sin esfuerzo alguno frutos suculentos; en los fríos y estériles tenía que arrancar al reino animal y al vegetal lo necesario para su sustento. Si la necesidad era grande, ó la pereza invencible, el indio comía hasta arañas, gusanos, lagartijas, culebras ó víboras[207], pero, en general, las bases esenciales de su alimentación eran las mismas que las de los Americanos modernos[208].

En América no existían pueblos exclusivamente cazadores. Salvo aquellos que se alimentaban de las producciones espontáneas de la Naturaleza, todos trabajaban la tierra en forma más ó menos rudimentaria.

Fig. 104.—Preparación de los alimentos (Lafitau).

De aquí que, lejos de ser preferentemente animal la alimentación del Indio, predominaban en ella las materias vegetales, dependiendo la proporción entre ellas y las materias animales, de las diversas latitudes, del mayor ó menor desarrollo agrícola, de las épocas del año ó de preocupaciones supersticiosas.

Los alimentos vegetales más comunes del Indio eran, además de aquellos que la Naturaleza producía sin ayuda alguna, como el plátano, los frutos del agave ó pita, los de las diversas liliáceas, etc., aquellos que sólo necesitaban elementales cultivos, como el maíz, la patata, la yuca, la mandioca, el arroz salvaje, la calabaza, el pimiento (axi), etc., etc.

La alimentación animal variaba naturalmente con la fauna de las diversas zonas geográficas. Los indígenas de la América del Norte se mantenían principalmente del walrus, lobo marino, ciervo, antílope ó bisonte, mientras la abundante y delicada pesca de los ríos de la América del Sur y los sabrosos mariscos de sus costas y sus islas sostenían con amplitud á muchas de las tribus ribereñas[209].