Fig. 107.—Shaman Kwakintf. Oficiando en las ceremonias canibalísticas.
El indio Americano creía en general que el valor, la astucia y demás condiciones guerreras del pariente (endo-canibalismo) ó el enemigo muerto (exo-canibalismo) pasaban al que comía su carne. El corazón de la víctima, supuesto sitio de tales facultades era el más apreciado, sin que por ello despreciara el indio el resto del cuerpo de su enemigo en sus odiosas bacanales antropófagas. Las ceremonias de estos repugnantes banquetes variaban con las mitologías y ritos. En algunas tribus (Canadá, Nva. York), el vengativo ensañamiento del Indio llegaba hasta hacer tragar al cautivo pedazos de su propia carne. En otros se contentaban con empaparse ó beber su sangre. Entre los Guaranis se repartían en menudas piezas las carnes del difunto, y si no alcanzaba para todos, cocían en agua algún trozo hasta liquidarle y repartían el caldo para que todos pudieran decir que habían probado "la carne de su contrario".
El canibalismo por glotonería de los Mayorunas del alto Amazonas, los Tapuyos, y Cocomas del Marañón y aun el de los Iroqueses y Hurones, es tan bestial y repulsivo, que la pluma se resiste á describirlo[213].
El fuego y sus usos.
3.—El hombre conoció los principales usos del fuego desde remotísimos tiempos. Apenas hay tribu Americana que no supiera usarlo y preservarlo, apenas mitología indígena que no le atribuya antigüedad y origen fabulosos.
Fig. 108.—Fuego por fricción simple (Hupa).
Los medios de producir el fuego de los aborígenes Americanos fueron muchos y diversos. El método más extendido era el llamado por los etnólogos de fricción, y consistía simplemente en barrenar rápidamente con un trozo cilíndrico de madera dura y aguzada punta, otro pedazo de madera más blanda. También usaron muchas tribus (Esquimales, Fueguinos) el conocido método de percusión, hiriendo sus pedernales con piritas ú otras piedras que contuvieran hierro. En la fiesta del Raymi, los Incas sacaban el fuego nuevo del sol por reflexión, "con un brazalete grande (chipaba), del que colgaba un vaso cóncavo como media naranja, muy bruñido, poníanlo contra el sol y á un cierto punto donde los rayos que del vaso salían, daban en junto, ponían un poco de algodón carmenado el cual se encendía en breve espacio... y si no, le hacían (el fuego) con dos palillos barrenando"...[214]
Fig. 109.—Interior de un hogar Comunal Zuñi (B. A. E.)