Fig. 111.—Alfarerías Alto Amazonas.

5.—En cuanto el indio Americano conoció el fuego salió de su primitivo salvajismo y fabricó las primeras ollas. El uso mismo de este elemento en las regiones frías determinó la invención del puchero de barro. Después de los ladrillos de adobe, comunes á todos los pueblos primitivos del globo que habitaron regiones poco lluviosas y abundantes en arcilla, acaso la lámpara del Esquimal fué en el Nuevo Continente la más antigua de las cerámicas.

Una de las mejores regiones para estudiar la evolución de las vasijas Americanas es la de los Pueblos. El alfarero Zuñi, Moki, etc., fué muy hábil y fecundo. Como el agua escaseaba ó distaba mucho de sus aldeas, su primera preocupación y necesidad era el conservarla y transportarla. Al principio usó canastos calafateados con bitumen; después aprovechó la arcilla, la mezcló con arena y la endureció al fuego. En esta región geográfica como en las demás del Continente, la clase y consistencia de las cerámicas dependía mucho de la calidad de las tierras.

Fig. 112.—Fabricando ollas (Walpi).

El procedimiento de fabricación más extendido en América era el del modelado á mano. Muy pocas tribus conocieron la antiquísima rueda de alfarero. En muchas regiones se usaban moldes textiles que la mujer india recubría de barro para conformar la olla antes de pulimentarla.

Fig. 113.—Pipa de arcilla (Dakota).

Los colores de las alfarerías Americanas, así como sus formas, ornamentación y estilos son variadísimos, y por decirlo así, caracterizan la región de su procedencia. Pertenece su estudio á la Arqueología más bien que á la Historia. Los Museos y colecciones Americanas abundan en antiguas cerámicas. Las de las regiones del Itsmo de Panamá hasta Nicaragua, y las del Perú, son acaso las más perfectas[217].