—Vengo de Venado-Tuerto.

—¡Ah, comprendo!—agregó Villalba.—¡En Venado-Tuerto lo jugará hasta el cura!

—Cierto...

Mi amigo lanzó una franca carcajada, diciéndome:

—¡Y nos viene usted con la moda de Venado-Tuerto!

Nada repliqué, más confuso que fastidiado...

—Si no quiere usted que le demos patente de cursilería, no vuelva a invitar a nadie a jugar al bridge ¡por favor! ni al mus, ni a la brisca, ni a la «escoba»...

—¿Y a qué juegan ustedes?

—Al truco. Ese es hoy le mot d'ordre. ¡El truco!

—¿Eduardo VII juega también al truco?