—¿Cómo han podido saber tal cosa?

—Muy fácilmente... Observándolo a usted las pocas veces que se ha encontrado con ellas en público, al salir de la iglesia o en la plaza... Entonces se ha visto que usted hablaba más con la menorcita que con la mayor, y la gente ha notado lo que pasaba...

—¿Qué importa a la gente lo que pasaba... si es que algo pasaba?

—Es que en estos pueblos de campo no hay más distracción que ocuparse de lo que hacen los demás...

Vázquez rectificó:

—Y de lo que no hacen... ¡Bonita ocupación!—Y añadió, cambiando de tono:—Pues sépase usted que Coca tiene un novio, o festejante...

—¡Cómo!—replicó incrédulo el juez de paz.—¡Si no se ve con nadie en Tandil!

—Podría tener el novio ausente... Y le diré a usted que presumo lo tenga... Para más datos, puedo asegurarle que él le ha regalado una preciosa bombonera de Saxe... ¿Aun duda usted?... Para que no dude más le agregaré que, según creo, es militar...

Viendo que todavía vacilaba el juez de paz, Vázquez no pudo contenerse, y dijo:

—Se llama el capitán Pérez.