—Tengo que pedirle me acepte un nuevo regalo que he recibido de Buenos-Aires...

Laura hizo un ademán significando que, si era un objeto de valor, estaba ya decidida a no aceptarlo...

Comprendiéndola, el estanciero manifestó, con un rápido ademán, que no se trataba ya de nada valioso... Y dijo, simplemente:

—Es un anillo de compromiso.

FIN