El Dr. Schmidt de Gerelsberg, en una Memoria que leyó en la sesión del Congreso Internacional de Orientalistas, habido en San Petersburgo, en 1876, dice que "estas analogías son demasiadamente íntimas, numerosas y características, para pretender explicarlas por la hipótesis de una similitud accidental."
El sabio Mr. Beaumont afirma, en el periódico de Londres The Times, que la costa occidental de la América del Sud fué habitada, en tiempos muy remotos, por una raza estrechamente emparentada con los primeros Babilonios, y que "los hombres hiperbóreos, moradores del Norte, al ser obligados, por el intenso frío, á emigrar hasta el Sud, en una época en que todavía era inhabitable el territorio actualmente ocupado por los Estados Unidos, al llegar á Centro y Sud América, encontraron que los Turanios del Perú habían pasado ya el cenit de su grandeza." Y prosigue Mr. Beaumont preguntando: "¿Cuántos milenarios han necesitado estos Turanios para perfeccionar la civilización cuyos restos se hallan todavía en el Perú? La gloriosa civilización—agrega—que fué la primera en desarrollarse sobre la faz de la Tierra, dejó sus huellas indelebles en el Perú."
El Dr. Hyde Clarke, considera "que las lenguas egipcia, china, tibetina, accadiana y peguana, son estrechamente ligadas á las de México y del Perú, teniendo todas estas lenguas un centro común en la Alta Asia, que es la cuna de la primitiva Humanidad. El idioma madre, del que derivan todas aquellas lenguas, se llama Súmero, y el pueblo que lo hablaba se denomina también Súmero (ó Accadio ó Babilonio)." El Dr. Hyde Clarke divide los Súmeros en dos grupos, y los supone emigrados á un centro común: el primer grupo comprende los Accadios, Monses, Cambogianos, Aymarás, Mayas (y Toltecos?); el segundo grupo se compone de los Georginos, Etruscos, Siameses, Quechuas y Aztecas.
Posteriormente, el Dr. Pablo Patrón (peruano) hizo también un prolijo estudio del origen del idioma Quechua, llegando á la deducción de haber descubierto la perfecta analogía que existe entre este idioma y el Súmero de los Caldeos, é infiriendo de esa misma analogía, que una parte de los primeros pobladores postdiluvianos del Perú fueron originarios de Mesopotamia de Babilonia. En apoyo de su aserto, expone que "los Quechas y Aymarás, pobladores principales del Tahuantinsuyo, vinieron en época remota de los reinos del Eufrates y del Tigris. Esta afirmación descansa en un hecho científico: los idiomas Quechua y Aymará provienen del Súmero y del Asirio. Patentizado el estrecho parentesco de ambos grupos lingüísticos, el asiático y el americano, un reguero de luz disipa las obscuras brumas del pasado."
No ponemos en duda la teoría sostenida por los etnógrafos citados, y talvez no sería aventurado el conjeturar que en tiempo de la célebre Semiramis, tuvieran lugar algunas inmigraciones al Perú provenientes de la Caldea, pues es un hecho histórico, que esta reina de Asiria extendió sus conquistas á la Arabia, al Egipto, á parte de la Etiopía y la Lidia, á la Mesopotamia, á la Babilonia y á casi toda la Asia hasta el Indo, siendo tanto más lógica esta suposición, si se tiene en cuenta que esta reina gobernó la Asiria y sus dependencias desde 1916 á 1874 años antes de la Era Cristiana; fechas que concuerdan, más ó menos, con la época en que, según Montesinos, tuvo lugar la primera invasión que asoló las costas del Perú.
Por consiguiente, admitiendo que una parte de las primeras inmigraciones al Perú hayan sido de Caldeos, como lo deducen el Dr. Hyde Clarke y el Dr. Pablo Patrón, (que no citan, con precisión, la fecha en que esa invasión pudo efectuarse), de suponer es, que esta inmigración se realizara en el siglo XIX antes de la Era Cristiana, ó sea, durante el reinado de la célebre Semiramis, cuando las guerras de la Asiria contra la Caldea y demás comarcas limítrofes obligaron á muchos habitantes de esas comarcas, á abandonar sus países natales, huyendo de la persecución de los vencedores. En tal hipótesis, los emigrantes de esa sección de la Asia Menor habrían llegado á América siete siglos antes que los Chinos y Tártaros, que, según Ranking y otros escritores, aportaron á las playas americanas en el siglo XII antes de la Era Vulgar.
Y quizá, también, esos mismos Caldeos fueron los que fundaron el antiquísimo Imperio de los Pirhuas, del que nos habla Montesinos, cuya dinastía, según él, duró cerca de dos mil años, desde el año 2145 antes de la Era Cristiana hasta el año 83 de la Era actual. Pero hay que tener en cuenta, que, por la cronología establecida por el mismo Montesinos, la fundación de ese Imperio dataría de tres siglos anteriores á la pretendida invasión de los Caldeos al Perú, lo que haría presumir que ese mismo Imperio habría sido fundado por habitantes originarios de América.
Si, por otra parte, se admite que los Caldeos fueron los primeros inmigrantes que pisaron las playas peruanas, sería, quizá, admisible también, que ellos hayan sido los hábiles artífices que construyeron algunos de los soberbios monumentos muy anteriores á la fundación del Imperio Incáico, ruinas que dan evidentemente una idea de la alta cultura de las razas anteriores á las de las conquistas de los Incas, y que aún permanecen mudas para la etnografía. Estas ruinas, que todavía perduran, causan la admiración de los arqueólogos que las visitan.
Condensando las opiniones de los autores citados en los párrafos anteriores, es un hecho positivo é incontestable, que, en vista de las antiguas ruinas que aún subsisten, diseminadas en el territorio, del Perú, han existido, en ese mismo territorio, razas que formaron brillantes centros de civilización, los mismos que, con el trascurso del tiempo, han ido desapareciendo totalmente.