AZUEROS, de la península de su nombre, hasta el golfo de Parita, en el Istmo de Panamá.

BARBACOAS, de la embocadura de los ríos Telembí y Patía, en Colombia: con los Telembís y los Iscuandés componían una república gobernada por Régulos, que eran nueve ancianos que constituían una especie de Senado.

BETOYAS, de las faldas de los Nevados de Chita, en Colombia.

BONDAS, de las comarcas de Santa Marta, en Colombia.

BORRORES, de la provincia de Matto-Grosso, en el Brasil.

BOTOCUDOS, de las montañas de Minas-Geraes, en el Brasil.

BRACAMOROS, del río Chichipa y sus afluentes y en las selvas de Jaen, en el Ecuador.

CALCHAQUIS, del río Salado, de la región del Tucumán, en la Argentina.

CALOTOS, de las comarcas de Popayán, en Colombia.

CALLAGUAYOS ó JUNQUENOS, de la provincia de Muñecas, en Bolivia: en tiempo del Imperio Incáico, fueron designados para contraerse á la curación de las enfermedades, pues tenían profundo conocimiento de las propiedades de las plantas y hierbas: hoy mismo son los únicos indígenas curanderos que recorren todos los ámbitos de la América del Sur, con sus cargas de vegetales al hombro.