12o El de Gudleif Gudlengsen, quien en 1029, después de una navegación de muchos días, desembarcó en las costas de Finlandia, en las cuales encontró á sus compatriotas Are Marsen Reykjanes.

13o El de un sacerdote islandés llamado John, que en 1059 se trasladó de Islandia á Terranova con el objeto de predicar allí la fe cristiana; pero al poco tiempo murió á manos de los indígenas del lugar.

14o Los de varias otras expediciones groenlandesas que se efectuaron entre los años 1060 á 1121, y que se establecieron en las costas meridionales de Connecticut, New-York, New-Jersey y Delaware.

15o Y, por fin, el del Obispo de Groenlandia, Erick Gnupron, que en 1121 hizo una visita pastoral por aquellos países en que estaban establecidas diversas colonias de Groenlandeses.

A más de estos viajes auténticos de los Escandinavos, hay tradición de que algunos otros se efectuaron en aquellos tiempos, no pudiendo garantizar la autenticidad de ellos, por no existir comprobantes en apoyo de esas expediciones marítimas.

En antiguos manuscritos que se conservan en las abadías de Conway y Strat-Flur, consta también que en el año 1170 el sueco Gwynedd, príncipe de Madave ó Madoc, salió del puerto de Abergwilly y se hizo á la már, navegando en dirección al oeste, hasta llegar á una comarca que se supone ser la Florida ó la Virginia: dejó allí ciento y veinte colonos, y regresando á su país, vituperó la conducta de sus hermanos y sobrinos que se disputaban una tierra pobre y árida, cuando existia una región tan extensa y tan fértil sin habitantes. Pero, por ese tiempo invadió la peste negra los países escandinavos, siendo, según se dice, tales sus estragos, que la población de esos países, calculada en doce millones de habitantes, se redujo á tres millones. Calamidad tan horrible puso naturalmente término á la vida aventurera de una parte de los navegantes de esas naciones y no volvieron á intentarse descubrimientos marítimos.

Es evidente que desde el siglo IX en que los Escandinavos descubrieron la Groenlandia, formaron allí extensas colonias, cuyos habitantes pasaban con frecuencia al Continente europeo, llevando toda clase de mercaderías, principalmente maderas y pieles. Esas colonias llegaron á contar en el siglo XIV como doscientas poblaciones con iglesias y una catedral, y la grey católica estaba gobernada por diezisiete Obispos, cuyos nombres y fundaciones se encuentran en documentos auténticos.

En el trascurso de los siglos XIII y XIV sólo efectúose por los Escandinavos y otros, uno que otro viaje marítimo á las costas septentrionales del Continente americano, y, por consiguiente, á principios del siglo XV quedó casi completamente interrumpido el tráfico entre estos países y las costas americanas, á causa de la piratería que en aquellas aguas y por aquellos tiempos ejercían los ingleses: una vez cortada la comunicación entre estos países, probable es que los colonizadores de Groenlandia y demás lugares de la costa septentrional americana se mezclaran con los Esquimales, hasta confundirse con ellos por completo. Lo mismo sucedería con las colonias europeas, establecidas en otros lugares de ese mismo Continente.

Ahora, veamos los pocos viajes marítimos que aún se emprendieron, antes de los realizados por Cristóbal Colón.