[15]. Juan de la Cosa.—Carta náutica del 2º viaje.—1500.

[16]. Alvarez Chanca y Fernando Colón, dicen que el Almirante saltó en tierra, en esta isla, pero no refieren el hecho de poner cruces, ni anotan si desembarcara en Boriquén. Pero á los incrédulos, que exijen la repetición de estos detalles en los Cronistas, les probaremos con una cita del mismo don Cristóbal Colón la realidad, de que el piadoso marino, en las tierras que descubría, era el primero en entrar y ordenar la erección del símbolo cristiano. Dice el Diario del Almirante en su primer viaje: “Viernes 16 de Noviembre.—Porque en todas las partes, islas y tierras donde entraba dejaba siempre puesta una cruz, entró en la barca y fué á la boca de aquellos puertos, y en una punta de la tierra halló dos maderos muy grandes, uno más largo que el otro, y el uno sobre el otro hechos una cruz, que diz que un carpintero no los pudiera poner más proporcionados; y adorada aquella cruz mandó hacer de los mismos maderos una muy grande”.—Habiendo estado en Puerto-Rico dos dias, lógico es suponer, por deducción analógica, el desembarco del pío Almirante, la erección del emblema de la Redención cristiana, las salvas de bombarda y arcabuz, y el Salve Regina de la piadosa tripulación en la playa boriquense, la que, á pesar de los anhelos del gran Navegante por llegar al fuerte de Navidad, le fascinó y retuvo dos jornadas más, en su florida comarca.

[17]. Todus hipochondriacus. Bryant. Papagayo.

[18]. Chrysotis vittatus. Boddaest. Cotorra.

[19]. Auyama de los indígenas, distinta de la de Castilla.

[20]. Bromelia ananas. L. Según Oviedo el nombre indígena de la piña es yayamá.

[21]. Colón traía carta náutica de su primer viaje.—Lo prueba lo dicho en su Diario de navegación, remitido á los Reyes: “También, señores Príncipes, allende de escribir cada noche lo que el día pasare, y el día lo que la noche navegare, tengo propósito de hacer carta nueva de navegar, en la cual situaré toda la mar y tierras del mar Océano en sus propios lugares debajo su viento, y más, componer un libro, y poner todo por el semejante por pintura, por latitud del equinocial y longitud del Occidente, y sobre todo, cumple mucho que yo olvide el sueño y tiente mucho el navegar, porque así cumplo, las cuales serán gran trabajo.”

[22]. Fernando Colón.—Ob. cit.

[23]. Fernando Colón.—Ob. cit.

[24]. El erudito cubano don Juan Ignacio de Armas en su obra La fábula de los Caribes (1884), niega que los naturales de Guadalupe fueran antropófagos, y afirma, que “la fábula de los caribes fué al principio un error geográfico; luego una alucinación; después una calumnia.”—“No había, al llegar Colón, un solo estómago en las Antillas, ni aun en toda la América, fisiológicamente organizado para digerir la carne.” El señor Armas rompe lanzas con los Cronistas y con la filosofía de la Historia.—Los Cronistas aseveran, que fueron los caribes antropófagos.—Dice Gomara (Historia de las Indias) hablando de los caribes, con motivo de la conquista de Santa Marta por Rodrigo de Bastidas: “Caponan los niños, porque enternezcan para comer; comen carne humana fresca y cecinada, hincan las cabezas de los que matan y sacrifican á las puertas por memoria y traen los dientes al cuello por bravosidad, y cierto, ellos son bravos, bélicos y crueles.”—Dice Pedro Mártir de Anglería al conde de Borromeo, carta CXLII: “Encontró (Colón) hombres que se alimentan de carne humana: sus vecinos les llaman caníbales, y van desnudos como toda aquella gente.” Y en la Década tercera, libro V. cap. II dice: “dijimos que la isla de San Juan está próxima á la Española, y que los indígenas la llamaban Boriquén. Cuéntase, que en nuestros tiempos se han llevado de ella, para comérselos, más de cinco mil hombres, sólo desde las islas próximas que ellos habitan, como Santa Cruz, que se llamaba Ay-ay, y Guadalupe, que le decían Sibuqueira.”