Cayaya.—Arbusto.

Cayabo.—Barrio de Juana Diaz, en Puerto Rico; por error Callabo.

Cayacoa.—Cacique soberano del Higiiey. A su muerte casó la cacica con el español Miguel Diaz, después de bautizada con el nombre de Doña Inés.

Cayajabo.—El mate colorado.

Cayagua.—Barrios de Hato Grande y de San Sebastián, en Puerto Rico.

Cayey.—Pueblo de Puerto Rico. Se llamó Cayey de Muesas en obsequio á su fundador el gobernador don Miguel de Muesas. Caen en error los que creen viene el nombre, del español Cayés. Aunque en España hay Cayés y Callés, y hasta San Martín de Cayés, no tienen nada que ver con el vocablo indígena Cayey. Antes de la fundación del poblejo en 1775, existía ya la Sierra de Cayey en la montaña de Laybonito. El nuevo caserío tomó nombre de la inmediata Sierra, como el actual Aybonito, ya castellanizado y que parece una exclamación, Ay! bonito, viene á ser corrupción de Jatibonicu, que se conserva, también modificado el vocablo, en Cuba y Santo Domingo. Los españoles solían ligar, en los nombres de las poblaciones, un nombre indio con otro español, anteponiéndolo ó posponiéndolo; y así tenemos Azua de Compostela y Salvaleón del Higiiey, en Santo Domingo; Xagua la Grande y San Cristóbal de la Habana, en Cuba; y Cayey de Muesas y Santo Antonio de la Tuna, en Puerto Rico. Cayey significa Lugar de agua. Ca por gua, he aquí; y por ni, agua; e por ke, tierra; y por ni agua: he aquí agua, tierra, agua.

Cayguaní.—Según Las Casas, un territorio junto á Xaragua, en La Española.

Cayniabón.—El actual río Loiza, y la ranchería del cacique Canóbana, en Puerto Rico. Oviedo escribe Caryabón, para designar el río más grande de Puerto Rico. No debe confundirse el Caryabón (Espíritu Santo) con el Cayniabon (Loiza).

Camín.—Las Casas dice: “desciende de aquella frontera y alta sierra (en Haytí) un muy hermoso río, el cual se llamaba, por las lenguas de los indios, camín, aguda la última sílaba.”

Cayuco.—Embarcación pequeña, larga y estrecha, sin popa, ni quilla. Juan Ignacio de Armas, en sus Orígenes del lenguaje criollo, Habana, 1882, página 85, opina, que es un vocablo derivado de cayo. Pichardo lo cree indígena. No hay tal. Es un vocablo nuevo, criollo, derivado de cayo, como éste lo es, á su vez, del indo-antillano cáicu, arrecife, restinga, bajo, isla.