Corigiiex.—Según Oviedo, río al poniente de Puerto Rico, cerca del río Mayagiiex. Luego, se le llamó río del Rosario.
Coamo.—Pueblo y río de Puerto Rico. Algunos han escrito Cuamo.
Conuco.—Oviedo (lib. VII, cap. II) “se llama conuco la heredad de la yuca ó de la labranza.” Las Casas (t. V. p. 307) escribe: “esta labranza, en el lenguaje de los indios, se llamaba conúco, la penúltima luenga.” Opinamos con Pichardo, que la original debe ser cunúcu, y mejor kunuku. Armas (Ob. cit.) opina, equivocadamente, que es un derivado del vocablo español cono.
Coaguateje.—Planta silvestre, en Santo Domingo.
Corí.—El giiimo de Puerto Rico. Las Casas escribe curí y lo considera muy sano y delicado alimento. Oviedo escribe corí.
Cayo.—Véase Cáicu.
Cajuí.—Arbol frutal. El actual Pajuil. (Anacardium occidentale).
Coa.—Palo endurecido al fuego, de que se servían los indígenas para cavar la tierra y sembrar la yuca y las batatas. A estos palos, que servían de pala y azada, los llamaban los mexicanos huictles. El vocablo lo usaba el indo-antillano, como prefijo y sufijo, significando lugar, sitio.
Coco.—Bachiller y Morales comete el error de creer, que el vocablo es de origen indígena. (Ob. cit. p. 248 y 364). El Sr. Pichardo cae en igual equivocación, y creyéndose firme en su error, anota, página 62: “Asombra, por tanto, que hombres tan ilustrados como el Dr. Hernández, el Plinio de Méjico, asegurase que el coco de América sea originario de las Indias Orientales”. Nosotros opinamos al igual del sabio mejicano. El cocos nucifera no existía en el Archipiélago antillano en la época del Descubrimiento. Existía en el Continente americano, del lado del Pacífico, y muy escasamente. Por eso Las Casas no lo menciona. Oviedo habla de él, haciendo presente que corresponde á la mar del Sur (libro IX, cap. IV), es decir, al Pacífico; y cree que se llama coco porque el casco tiene tres hoyitos que parecen el gesto de un monillo que coca, é por eso se dice coco. Ateniéndonos á Oviedo viene entonces el vocablo del griege cacos, feo, deforme. Los griegos llamaban couci y los latinos cuci á una especie de palma. En 1549, don Diego Lorenzo, canónigo de Cabo Verde, trajo las palmeras de coco á Puerto Rico y las gallinas de Guinea, según consta en el Informe al Rey (1582), del Capitán Melgarejo.
Cobo.—Caracol del mar.